14/3/11

La hija


Anoche, en una discoteca de primer nivel, conquisté a una señora madura de 57 años.
Tenía buen aspecto y no estaba nada mal, era muy guapa, elegante, distinguida y sin querer, me encontré pensando que quizá tendría una hija preciosa de unos 30 años.
Tomamos unas copas más, nos hicimos algunas caricias fogosas y me preguntó si había tenido un “Doble Deportivo”.
- ¿Qué es eso? le pregunté.
- Es un trío con madre e hija, me contestó.
- ¡¡¡Le dije NO, muy excitado!!!.
Tomamos unas copas más y me dijo que esta era mi noche de suerte y fuimos para su piso (pensé para mis adentros si se me haría realidad lo de la hija preciosa que imaginé, ese sólo pensamiento me excitaba más).
Llegamos a su edificio, en un barrio muy elegante…
Subimos en un ascensor directo a su piso, luego entramos (se me aceleró el ritmo cardiaco imaginando al monumento de hija que tendría), se quitó los zapatos y los tiró sobre la alfombra.
Encendió la luz del vestíbulo, admiré la sala, era todo de muy buen gusto, la decoración, los muebles, la vista…Empezó a desvestirse lentamente y luego gritó:
- Mamà, ¿todavía estás despierta?

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7/12/09

Hablar no es lo mismo que comunicarse.


Llega un paisano al bar del pueblo y deja atada su perra a un árbol.
Al instante una jauría de perros se arremolina a su alrededor tratando de conquistarla.
En medio de un concierto de ladridos, gruñidos, mordiscos y aullidos, un policía entra al bar y pregunta por el dueño de la perra.
El paisano, que se estaba tomando un vaso grande de ginebra, levanta la mano y dice: “yo”.
-Su perra está alzada, le dice el policía.
-No puede ser, yo la dejé en el suelo, responde el paisano.
-Quiero decir que está en celo, insiste el policía.
-No puede ser, yo jamás le di motivos, ni siquiera miro a otras perras..- contesta el gaucho sediento.
-Digo que está caliente, ¿me entiende?
-No, no lo entiendo, me cercioré de dejarla a la sombra.
Exasperado, el policía exclama:
-“Óigame, su perra quiere tener relaciones sexuales”.
El paisano le responde:
-“Métale nomás.
Siempre quise tener un perro de policía”

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6/11/09

Moises Jesus y el viejito


Moisés, Jesús y un viejito decidieron disputar un juego de golf, y el campo se llenó de fanáticos antes del partido.En el hoyo considerado como el más difícil porque tenía un lago en el medio, Moisés tiró primero.
La pelota salió disparada, cayó en el medio del lago y se hundió.
Moisés caminó hasta el borde, alzó su palo, hizo que se abrieran las aguas, bajó caminando hasta donde estaba la pelota y, de un golpe, la sacó del fondo.
Con sólo otro golpe, la metió en el hoyo, y la gente aplaudió emocionada.Luego fue el turno de Jesús.
La pelota salió igualmente disparada, e igualmente fue derecho al lago, pero de repente se detuvo y quedó suspendida a escasos centímetros de la superficie.
Jesús caminó entonces sobre las aguas y con un golpe preciso, mandó la pelota directamente al hoyo.
La ovación de la gente fue ensordecedora.Por último, le tocó el turno al viejito.
La pelota, una vez más, cayó en el lago y se hundió, y el público hizo un respetuoso silencio preguntándose qué podría hacer el pobre viejo.
De pronto, del agua saltó un pez con la pelota en la boca y, justo en ese momento, pasó un águila que lo pescó al vuelo.
El águila se alejó volando por el límpido cielo llevando el pez en su pico, mientras éste sostenía aún la pelota.
Entonces, como salida de la nada, apareció una nube negra, y de ella brotó un rayo que, pegando certeramente en la cabeza del águila, la hizo caer.
En su descenso, el ave soltó al pez, el pez soltó la pelota y ésta cayó exactamente en el hoyo.
Primero se hizo un silencio dramático y luego la gente, enloquecida, irrumpió en cerrado aplauso para el viejito.Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía tímidamente, y le dijo:
- Papá...
- dejate de joder.

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10/6/09

El extraño


Unos cuantos años después que yo nací, mi padre conoció a un extraño en nuestra pequeña población en Puerto Rico.
Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este recién llegado encantador personaje, y enseguida le invitó a que viviera con nuestra familia. El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia, en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.
Mis padres eran instructores complementarios:
Mí mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.
Pero el extraño era nuestro narrador.
Nos mantenía hechizados por horas al extremo con aventuras, misterios y comedias.
Si yo quería saber cualquier cosa de política, historia o ciencia, siempre sabía las contestaciones sobre el pasado.
¡Conocía del presente y hasta podía predecir el futuro!
Llevó a mi familia al primer juego de de las ligas mayores de béisbol.
Me hacia reír, y me hacia llorar.
El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba.
A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad.
(Ahora me pregunto si ella habría rezado alguna vez, para que el extraño se fuera.)
Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas.
Las blasfemias, por ejemplo, no fueron permitidas en nuestra casa. No de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualesquiera visitantes.
Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba pronunciar la palabra esa HP que quemaban mis oídos e hicieron que mi papá se retorciera y mi madre se ruborizara. Mi papá nunca nos dio permiso para usar alcohol de manera liberal.
Pero el extraño nos animó a intentarlo sobre una base regular.
Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.
Hablaba libremente (demasiado libre) sobre sexo.
Sus comentarios eran a veces evidentes, a veces sugestivo, y generalmente vergonzosos.
Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.
Repetidas veces lo reprendieron y raramente le hizo caso a los valores de mis padres y NUNCA le pidieron que se fuera.
Más de cincuenta años han pasado desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho y ya no es casi tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando a alguien para que escuchara sus charlas y para verlo dibujar sus cuadros.
¿Su nombre? ¡Nosotros lo llamamos televisor!
Nota:Se sugiere que este artículo sea leído en cada hogar.
¡Ahora tiene una esposa que se llama Computadora y un hijo bobo que se llama Celular!

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9/12/08


Querido hijo:

Te escribo estas letras para que sepas que estoy viva. Estoy escribiéndote despacio porque sé que tú no eres muy rápido leyendo.
Si recibes esta carta es que te llegó; si no, me lo dices y te la mando otra vez.El tiempo por aquí no está mal: la semana pasada sólo llovió dos veces; la primera estuvo lloviendo tres días, y la segunda cuatro.
Ya te mandé la chaqueta, pero te digo que tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con botones pesaría mucho, y el envío sería muy caro, así que se los quitamos y se los metimos en el bolsillo de dentro.
Por fin, ya pudimos enterrar a tu abuelo; lo encontramos cuando lo de la mudanza; estaba metido en el armario desde aquel día que nos ganó jugando al escondite.
Te cuento que el otro día explotó la cocina de gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caímos fuera de la casa.¡Qué emoción! Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos de casa. Vino el médico y me puso un tubo de cristal en la boca y me dijo que no podía hablar en diez minutos. Tu padre quería comprarle el tubo.
Perdona la mala letra y las faltas de ortografía; es que yo me canso de escribirte y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes lo burro que es.
Y hablando de tu padre, ¡qué orgulloso está! Te cuento que ahora tiene un buen trabajo, tiene 500 personas por debajo de él; es el encargado de segar el cementerio.
El otro día leyó en el periódico que, según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un kilómetro de casa, así que nos mudamos más lejos. No vas a reconocer la casa; el sitio es muy guapo y hasta tengo lavadora, aunque no estoy segura de que funcione. Ayer metí la ropa, tiré de la cadena y desde ese momento no la volví a ver.
Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió. Como todavía no sé de qué sexo es, no puedo decirte si eres tío o tía.
Si es niña van a llamarla como yo. Ella, a tu hermana la llamará mamá. La otra hermana, Pilar, está embarazada de cinco meses. Tu padre le preguntó si estaba segura de que era de ella..
Y, por último, tu hermano Juanchu sigue tan despistado como siempre; el otro día cerró el coche, dejó las llaves dentro y tuvo que ir3 km para allá y 3 km para acá, a casa, a por el duplicado, para poder sacarnos a tu padre y a mí de dentro del coche.
Tu primo Paco se casó y pasa toda la noche rezándole a la mujer porque le dijeron que era virgen.
A quien nunca más vimos por aquí es al tío Carlones, el que murió el año pasado.Ahora el que nos tiene preocupados es tu perro, el Puski; está empeñado en correr detrás de los coches que están parados.
¿Recuerdas a tu amigo Antón? Ya no está en este mundo. Su padre murió hace dos meses y como había pedido ser enterrado en el lago, el pobre Antón murió cavando la poza en el fondo.
Bueno, hijo, no te pongo dirección de la carta porque no la sé.
La gente que vivió aquí antes, se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.Si ves a doña Remedios, salúdala de mi parte; si no la ves, no le digas nada.
Un abrazo.
Te quiere mucho, tu madre

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8/12/08

Conducción peligrosa


Una loca se divierte corriendo en su silla de ruedas a lo largo y ancho del pasillo de un manicomio, imitando ruidos de coches de carrera
.De repente sale un loco de una habitación, la detiene y le dice:
-Disculpe señora, pero excedía usted el límite de velocidad permitido en esta autovía
.-¿Puedo ver su registro de conducir?
La loca se pone a buscar en su bata y saca un boleto de colectivo usado.
El loco verifica el documento, se lo devuelve y, después de advertirle sobre los peligros del exceso de velocidad, la deja seguir
.La loca reemprende su particular 500 millas de Indianápolis y, al pasar otra vez ante la habitación del loco, éste surge de nuevo.
Vuelve a detenerla y le dice:
-Disculpe señora, pero he visto como pasaba la doble línea continua...
-¿Le importaría mostrarme la documentación del vehículo?
La loca revuelve otra vez en sus bolsillos y exhibe una arrugada cuenta del supermercado.
El loco comprueba que los papeles están en regla, vuelve a amonestarla y deja que se vaya otra vez.
La loca se lanza de nuevo a toda velocidad por los pasillos... Y, al volver a pasar por el mismo sitio, el loco aparece por tercera vez de su habitación, pero esta vez, totalmente en bolas y con una tremenda y enorme erección...
!!! La loca lo ve y exclama:
-¡Noooooooo! ¡¡¡
Otra vez el test de Alcoholemia, Noooo !!!

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